Te dejé ir de Claire Mackintosh

jueves, 27 de abril de 2017



 ¿Sabes cuál es el truco más efectivo de un buen mago? Desviar la atención. Así consigue atraparte desprevenida y logra que el resultado final sea sorprendente y asombroso. Lo se de buena tinta. De primera mano.


Algo así es lo que alcanza Claire Mackintos con Te dejé ir.


Nada por aquí________________________________________________________________                                                                                                

La novela —impresionante para ser una primera incursión literaria—cumple con los elementos básicos de un buen thriller psicológico, por lo que como lector disfrutarás de: obsesiones, traumas, sueños y pesadillas recurrentes, conflictos entre los protagonistas y su entorno familiar, identidades falsas…

Pero también esta lectura te exigirá algo para que puedas disfrutar de la historia en su totalidad: paciencia.


Sobre todo en la primera parte, que es donde la autora siembra las bases para —de manera posterior— interpretar correctamente tanto la novela en general como las acciones de los personajes. Para ello, la autora se detiene —un poco más de lo deseable— en explicaciones y parece que la tensión y la intriga se vayan apagando poco a poco.


Sin embargo, es un ardid más de la escritora que consigue que lleguemos al final de esta primera parte con las defensas bajas y el despiste adecuado para dejarnos con la boca abierta tras un giro argumental magistral que desemboca en una segunda parte mucho más vertiginosa y adictiva.




Nada por allá_________________________________________________________________



En cuanto a la estructura estilística, la novela cuenta con todos los ingredientes imprescindibles de un buen best seller al uso y no faltan los capítulos breves, el estilo sencillo y una intriga emocional bien dosificada durante toda la lectura.


Los personajes, aunque quizá algo arquetípicos en algunos casos, están bien perfilados y todos tienen su motivo para actuar en la forma en que lo hacen, por lo que es fácil empatizar con ellos (u odiarlos si es el caso). Es especialmente destacable el estudio psicológico de uno de ellos (no diré demasiado para no spoilear nada). En su temperamento están excepcionalmente retratadas las fases por las que pasa una víctima de la violencia de género: Negación, culpabilidad, anulación de su personalidad…Brutal.


También son de interés los temas que toca (algunos de manera más superficial que otros): acoso escolar, problemas de conciliación laboral, la culpabilidad, la soledad, los errores de caer en las típicas ideas preconcebidas…


Y todo ello desde dos narradores diferentes, lo que confiere un ritmo bastante interesante a la trama. Durante la primera parte, la novela transcurre en tercera persona cuando la acción se refiere a la investigación del caso y en primera persona para la protagonista, mientras que en la segunda parte entra en escena otro narrador en primera que parece dirigirse directamente a alguien (que en un primer momento no sabemos quién es), lo que crea mayor suspense y le da chispa a la novela.




Un, dos, tres…¡et voilá!____________________________________________________



Aunque Te dejé ir es una lectura muy entretenida, no será una de esas novelas que pasarán a la posteridad. Y sin embargo tiene ese nosequé que queseyó que resulta tan atractivo y adictivo.


¿Por qué?

Porque está escrito desde la emoción.


Por eso resulta tan auténtica y consigue conectar directamente con el lector de tal manera que los errores e imperfecciones (como las excesivas páginas en algunos pasajes, los diálogos poco creíbles y algún giro argumental demasiado telenovelero) se diluyen dentro de la vorágine de sensaciones intensas que causan su lectura.


La primera parte está bien, sin más. Se lee fácil pero se hace un poco larga. También es, probablemente en la que menos emoción incluye la escritora. Pero después, en la segunda, toda contención se va al traste. La acción apremia, el entorno se vuelve agobiante, hostil, y el sufrimiento tan palpable que es inevitable una emoción por parte del lector. Por eso funciona. Por eso esta historia se hará un hueco en tu memoria.


Y es que si Te dejé ir tiene algún punto fuerte destacable —además del consabido giro argumental del que todo el mundo habla— es que la autora escribe sobre algunos temas con una sensibilidad exquisita ya que se basa en su propia experiencia.


De hecho, Claire Mackintosh fue agente de policía y en el curso de su trabajo se encontró con un caso como el que refiere en la novela. Además, también sufrió la pérdida de un hijo, por lo que los pasajes relativos a los sentimientos de dolor por la muerte del niño son especialmente profundos y acertados.



Una novela, en definitiva, entretenida y con algunos escollos perfectamente salvables porque sabe llegar, sorprender y asombrar.


Te gustará si:

● Eres fan de los giros argumentales.

● Te gustan los thrillers psicológicos.

● Sueles empatizar con los personajes.

¿Te animas a leerla?

Feliz día.


Blogfesiones bochornosas: Soy un fraude.

martes, 25 de abril de 2017



Hay días en los que la realidad se empotra en mitad de tu vida. Aparece de repente así, sin avisar y ¡zas!, te das cuenta de que eres un fraude. Así, sin medias tintas. Sin paños calientes.


Te cuento.


Ayer tuve un episodio de ilusionismo en mi trabajo. Podrías pensar que , llenar de magia una jornada laboral es algo encantador, pero no. No es esa la clase de prestidigitación a la que me refiero. Más bien es al que se realiza entre bambalinas: a los trucos, tretas y artificios. A las emboscadas y estratagemas del engaño profesional.


No era mi primera vez con los “amigos de lo ajeno” —en veinte años trabajando de cara al público he vivido algún que otro momentico tenso, es normal—, pero siempre tuve los arrestos (o la suerte) necesaria para que aquello no pasase de una simple anécdota.


Pero ayer la celebración del día del libro (si, aquí en Mordor gracias al gigante comercial del triangulico verde, se proclamó el 24 de abril como el día del libroL) me trajo además una situación inesperada y bastante incómoda.


Efectivamente. Me la jugaron. Ayer me hicieron el “truco del almendruco” y me robaron delante de mis propias narices unos cuantos lereles sin que yo fuera capaz de percatarme hasta que fue demasiado tarde. No entraré en detalles que no vienen al caso, pero reconozco la vergüenza y el mal rato que pasé al darme cuenta de que me habían engañado y yo no me había dado cuenta. Lo hicieron muy bien, ¡qué duda cabe, son profesionales! Pero la sensación de idiotez y la rabia que se te queda en el cuerpo dura aún por largas horas.


Después de la consabida llamada a la policía y una vez superado el mal moral de la responsabilidad monetaria, cuando el susto ya se me había pasado un poco hice recuento de frases-tipo. Las más populares fueron: “Al que anda le sucede”, “Que todos los males sean así”, “No podías hacer nada, se dedican a eso”.


Pero qué quieres que te diga. Todo eso no me consoló en absoluto.
Es cierto que jugaron con mi capacidad empática y se camuflaron de extranjeros con problemas.


Pero no deja de ser una curiosa casualidad que esto me suceda a mí, una tía:

  • Que siempre tiene los ojos a media asta porque suele llevar constantemente el modo sospecha on
  • Que en este artículo defendía que la novela negra nos otorga las habilidades necesarias para detectar situaciones extrañas. 
  • Que desde los doce años va encadenando novelas negras y a la que se le presupone cierta sagacidad y perspicacia... 


Pff. Al traste con los que pensaba que eran mis rasgos distintivos como escritora de novela negra. Ni una visión negra de la realidad ni una personalidad relativamente dura. Ni severa, ni escéptica, ni ácida ni ná de ná.



Empática.

Toma. Ahí lo tienes, Izaskun.

Empática.



Lo que viene significando que una es tan tierna y blanda como una rodaja de pan de molde recién horneado. Ingenua, cándida, inocente.

Un fraude, vamos.


Esto me da que pensar. Quizá se imponga un cambio de tercio. Puede que esto sea una señal y deba dedicarme a otro género. El romántico por ejemplo, —que de amores y desamores todos tenemos una larga experiencia y sabemos un rato—, no sé. Es posible que por mis venas corra más azúcar que en tres álbumes juntos de Alex Ubago. Tendré que averiguarlo.


El jueves habrá reseña, pero todavía no he decidido si me abandonaré a las merengadas romanticonas o si continuaré en modo negro. Ay. De momento voy a lamerme el ego herido y a reflexionar un rato.


Y a ti ¿qué tal te ha ido?, ¿Cómo fue tu comienzo de semana? Espero que mejor que el mío.

Reto 5 lineas: Abril: Timba

jueves, 20 de abril de 2017






Este mes lo he tenido claro. Fue leer las palabras que propuso Adella (Ganar, compromiso y camisa) y venirme a la mente (vaya usted a saber por qué) una timba. El escenario estaba claro. Cinco jugadores en una reunión clandestina. Cinco personas adictas a la descarga de adrenalina que imprime una buena partida de cartas en la que hay mucho en juego. Largas horas de encierro voluntario en un lugar fétido en busca de la gloria de los vencedores. Pero, las cosas no siempre dependen de la suerte. Hay veces en las que el azar no lleva la voz cantante. Mucho menos cuando uno de los personajes…


Y hasta aquí puedo contar. ¿Te animas a leerlo? ¿Y a participar en el reto? Los requisitos son muy sencillos:



  • · Escribir un microrelato en  cinco líneas con la letra Times New Roman  12.
  • · Utilizar las palabras propuestas (tienen que ser exactas aunque puedes utilizar el significado que más te convenga).



Sencillo, ¿verdad? Anímate. Te aseguro que lo pasarás bien.


Timba.


Bajo la diminuta bombilla, diez manos sudorosas competían por ganar mientras que sobre el tapete, una camisa de marca, algunos billetes, y un anillo de compromiso aguardaban un nuevo dueño. La partida definitiva estaba sentenciada. Lanzó una última mirada a los naipes marcados y se preguntó cuánto tardarían aún en jugarse los veintiún gramos de inmortalidad que él anhelaba.



Feliz día.

10 Inquietantes riesgos de una actividad temeraria: leer

martes, 18 de abril de 2017



Si. Soy escritora. Pero todavía no soy una autora publicada (tanto da si lo eres en autoedición como si llevas a las espaldas una editorial como bien dice Mallorquí en este artículo). Por eso, presentarme de esta forma en general me resulta un poco incómodo ya que la gente suele tomarse a la ligera esta afirmación.

Sin prueba física palpable, el respetable te mira como cuando de niños decimos que de mayores seremos de la NASA.

O sea: sin novela publicada, no te toman en serio.

Con mi faceta de lectora es más fácil sentirse cómoda. Pero que nadie crea que leer es algo fácil. Nein, nein. Es una actividad claramente peligrosa y delicada. Que también tiene su problemática, oiga:



1. Salir de tu cuarto después de un ratito matutino de lectura y darte cuenta de que ya ha anochecido.

2. Quedarte sin marcapáginas en el peor momento y buscar cualquier cosa a tu alrededor (y digo cualquiera: quitar un hilo a la camiseta, acercarme a un jardín para coger una brizna de hierba, pedirle a la señora que se sienta al lado en el autobús un trocito del folleto que está leyendo con la consiguiente miradita de miedo/odio/incredulidad...) para evitar doblar la esquina superior de la página de la novela.

3. Hacer un croquis de los nombres de los personajes para reconocerlos y evitar mezclarlos. (Ya. Ya sé que esto sería algo perdonable en una novela tipo La Colmena, pero reconozco que es abrir la primera página de un libro de autores suecos y ya puedo buscar papel y lápiz para no perderme. Para mi, inevitable.)

4. Leer un párrafo varias veces. Cerrar el libro. Volver a abrirlo y leer el párrafo de nuevo sin entender nada. Cerrar el libro y preguntarte si sabes leer o si lo has olvidado por completo.

5. Leer por equivocación un spoiler en la red de una novela que justo vas a comenzar.

6. No tener espacio físico en casa para más estanterías o libros.

7. Lidiar con la violencia mental descontrolada cuando alguien te molesta y debes hacer una interrupción estúpida que te distrae de la lectura en el momento álgido del capítulo.
8. No ser partidaria del "movimiento zombie" y aparecer día sí, día también como un personaje de The Walking Dead por leer "solo un capítulo más" cada noche.

9. Intentar mantener la compostura en público (sin éxito) mientras lees una escena especialmente emotiva para tí.

10. Consumirse de impaciencia esperando la siguiente entrega de una saga mientras imaginas al autor escribir al "estilo buitre" (con solo dos dedos planeando en círculos sobre el teclado).



Lo dicho. Leer es una actividad temeraria con una problemática...terrible ¿no crees? 😄 Y ahora, cuéntame, ¿en cuántos puntos te ves reflejada? ¿Se te ocurre alguno más?


Feliz día.

Solo cinco días

jueves, 13 de abril de 2017


Cinco días tampoco son para tanto. Lo justo para:

  • ·         Hacer una pequeña escapada.

  • ·         Compartir unas horas con la familia.

  • ·         Permitirse algún lujo gastronómico.

  • ·         Saborear un momento romántico.

  • ·         Encontrar un lugar silencioso donde disfrutar de algunas lecturas.

  • ·         Aprovechar un pequeño espacio de tiempo, descansar y retomar las fuerzas y el aliento necesario para enfrentar los meses previos al verano con ánimo y energía.



Playa, montaña, a cientos de kilómetros o en la misma ciudad, no importa. Lo importante es desconectar, disfrutar de la compañía, cambiar de aires y renovarse.

Yo intentaré, en la medida de lo posible, darle un buen empujón al proyecto que tengo entre manos y del que espero poder hablaros muy, muy pronto. Mientras tanto, a descansar en compañía de una buena lectura.


¡Que disfrutes de estos días!

Nos vemos a la vuelta.

No pierdas el tiempo: GTD aplicado. ¿Es este tu género literario?

martes, 11 de abril de 2017



El tiempo es un bien escaso en mi día a día, por eso lo valoro tanto. Si. Soy una adicta a la planificación, organización (algún día os mostraré mi BUJO) y toda esa morralla conocida como GTD (get things done). Y en la lectura, tres cuartos de lo mismo.

Enfrentarme a un género literario desconocido me da una pereza infinita. No porque salga de mi zona de confort, —cosa que agradezco cada equis lecturas— sino porque me da mucha rabia perder el tiempo.


Es decir, si se de antemano que el género no me va a gustar (la romántica por ejemplo se me atasca en mitad de la garganta como un bocadillo de polvorones), no dedico ni un par de segundos a leer los títulos. Paso directamente a otra cosa. Pero cuando voy sin guía en un tipo de lectura genérica (fantástica, ciencia ficción, histórica…) en la que he encontrado una novela que me ha interesado y he disfrutado, agradezco alguna señal que me insinúe en qué caminos voy a adentrarme.


Por eso, para evitar que pierdas tu tiempo, y para facilitarte la tarea de elección de próximas lecturas (algo que a mí me cuesta un mundo), te dejo una serie de pistas para ver si te reconoces en ellas.
 Si es así, ¡enhorabuena! Eres —aunque no lo supieras hasta el momento presente— una lectora o lector de novela negra.

Allá vamos.

  • La gente cree que tienes algún antepasado oriental.
Pero no, no es que tu bisabuela fuera nipona, sino que cuando algo te chirría o no te termina de convencer, se te pone carita de sospecha. Giras de lado la cabeza, frunces los labios y entrecierras los ojos hasta que la apertura de los párpados es poco más que una fina línea de lápiz. Ya está. Acabas de entrar en “modo Holmes”. Es inevitable.


  • En el trabajo, tu escritorio es el único que mantiene todo el material de oficina sin marcar y en tu edificio tus vecinos envidian la honestidad de tu hogar y el respeto que te tienen tus descendientes.
Ilusos. No saben que en tu casa nadie miente porque básicamente nadie se atreve — eres capaz de realizar unos interrogatorios que ríete tú de los del FBI — ya que estás secretamente capacitado para detectar una mentira a distancia. Y en la oficina todos recuerdan cuando desapareció tu grapadora e incriminaste a Martínez con dedo acusador. También recuerdan cómo éste, tembloroso, sacó tu querida grapadora de su cajón.

  • Tus nuevos amigos creen que no vas al cine porque eres claustrofóbico.
Craso error. Lo cierto es que nadie quiere ir contigo porque eres capaz de descubrir (de manera natural) al asesino en los diez primeros minutos de la película. Te resulta tan evidente que no puedes evitar comentarlo y claro, cuando tu hipótesis se cumple según lo esperado, tú no entiendes ese halo de hostilidad que recubre el resto de la velada.


  • Todos quieren ser tu pareja de mus.
Elemental, querido Watson. Aunque tú no le das importancia, tienes una capacidad extraordinaria para interpretar el lenguaje no verbal. Todavía no ha nacido contrincante que consiga colarte un farol.



  • ¿Y qué me dices de tu extraordinario don para imaginar posibles escenarios de crímenes o delitos en cualquier rincón de tu ciudad?
Un colchón olvidado en un contenedor y emborronado con una sustancia rojiza puede ser el testigo mudo de un crimen, un paraje solitario te sugiere el intercambio de sustancias ilegales, el sonido apresurado de unos tacones en una calle poco iluminada te pone en guardia…



Ahora cuéntame, por favor. ¿Te reconoces en alguna de estas hazañas? ¿Tienes otras (confesables) que te definan como potencial lector o lectora de novela negra?

Espero que estos indicios te hayan servido para conocer si el género negro es el tuyo, y para que puedas aprovechar mucho mejor el ritmo de las manecillas del reloj.😉😉


Feliz día.

Las niñas perdidas de Cristina Fallarás

jueves, 6 de abril de 2017



La segunda recomendación de #autorasnovelanegra es Las niñas perdidas de Cristina Fallarás. Un puñetazo certero justo en la boca del estómago.

Una novela brutal, dura, quizá hasta excesiva en algunos pasajes. No tanto por la violencia explícita (que en algún momento está presente) sino por la rabia que destila.

Es una de esas novelas que remueven, que pellizcan por dentro. De esas que son incómodas y que hacen reflexionar. De las que me gustan, en definitiva.

Victoria González, una periodista reconvertida en detective y embarazada de cinco meses, recibe un encargo anónimo junto con un suculento importe para investigar la desaparición de dos niñas. La investigación, sin embargo, no parte de cero sino que surge del hecho desencadenante de la aparición del cadáver cruelmente mutilado de una de las dos hermanas.

De la mano de la detective y de Jesús, su ayudante, recorrerás la Barcelona más sórdida en busca de la hermana perdida. Bucearás en el alcantarillado de las historias más repulsivas y conocerás a los personajes más descarnados y miserables. E irremediablemente, como en un espejo, te verás reflejado en la parte más “amable” (y reprobable) de nuestra sociedad. Esa que está aborregada por lo superficial y políticamente correcto.


Los malos presagios, la irresponsabilidad, la atmósfera asfixiante, la denuncia de la hipocresía social, la difícil renuncia a un pasado tóxico, la crueldad, y la violencia en todos sus registros son semillas que germinan con fuerza en esta novela perturbadora que exuda indignación y rabia en cada frase.

La lectura, sin embargo, es fácil. Su estilo, directo (no podía ser de otro modo) y en algunos casos incluso bastante literario. La prosa, certera. El lenguaje — acorde con las situaciones y el tono de la novela— es bastante crudo en ocasiones y los capítulos cortos, por lo que el ritmo crece y se ramifica hasta más o menos la mitad del libro. Entonces, cuando la trama ya está bien madura, cae del árbol y la inercia de la caída la vuelve imparable.

Las descripciones de los ambientes y lugares, son de lo mejorcito de la novela. Pero no esperes encontrar aquí giros inverosímiles ni elaboradas argucias argumentales. No son necesarios. La realidad ya es bastante despiadada y sorprendente por sí misma.


¿Algún pero? Quizá algunos personajes respondan a arquetipos creados, pero funcionan. Vaya si lo hacen.

Y cómo pone la primera mujer ganadora del Hammet en evidencia la capacidad infinita del ser humano para ser miserable. Un estudio delicioso y terrorífico al tiempo.

Preguntas, cientos de preguntas que surgen y golpean. ¿Por qué nos escandaliza hasta la médula el maltrato animal y somos capaces de movilizarnos por nuestras mascotas con más ceño que en casos de homicidios, pederastia, maltrato de género…? ¿Qué mecanismo institucional está fallando cuando se permite la entrega de niños a hogares de acogida con responsables que anteponen cualquier superficialidad al bienestar físico y psicológico de los pequeños? ¿Qué está pasando? ¿Por qué lo permitimos?


No te llames a engaño. Las niñas perdidas es una novela de lectura fácil, pero de difícil deglución. Se hace bolo y cae a plomo en el estómago. Es, sobre todo, una novela de perdedores. Esa es la clave. Por eso es tan verosímil. Tan reveladora e intensa. Por eso duele.

¿Conocías a la autora?¿Te gusta este tipo de novela negra? Dímelo en los comentarios, por favor.

Feliz día.

Top 7: Pon un lector en tu vida. ¡Todo son ventajas!

martes, 4 de abril de 2017





Esto de pasar un ratito con la familia, lejos de ser un momento tranquilo, se está convirtiendo en un deporte de riesgo. No necesito hacer puenting para que mi nivel de adrenalina suba a cotas inimaginables, no te digo más.


Mi tía Julia ha venido a pasar unos días a Mordor, con nosotros. Desde que se quedó viuda suele visitarnos cada cierto tiempo. Fiel a sus costumbres, ha llegado recién teñida y con su corte de pelo algo anticuado; ese que asocio a su imagen desde que yo llevaba trenzas. Ha traído sus gafas de montura de alambre, sus manos de dedos entrelazados, su sonrisa deslavada y ese misticismo que recubre cada uno de sus movimientos.


Y sin embargo, a pesar de que su imagen dista bastante de ser provocadora o incitar al deseo, parece ser que la tía Julia, con su olor a tiempos remotos, su timidez y su sonrisa melancólica ha conseguido —con el inevitable alborozo de mi madre—, despertar el interés de Natalio, el vecino solterón del segundo que anteayer la convidó a un café


—¡Un partidazo, Julia, un partidazo! — repetía mi madre sobre la mesa de la cocina desplegando sus célebres artes de Celestina (que adquirió más o menos cuando Jesús Puente presentaba Lo que necesitas es amor) —. ¿Verdad txiki? — continuó dirigiéndose a mí con su perorata mientras articulaba a espaldas de mi tía una sucesión de gestos que harían las delicias del más avezado de los jugadores de mus—. Anda, venga, díselo tú.

Y allí estaba yo. Como una equilibrista a punto de dar el salto decisivo en el trapecio. Sola ante el peligro. Sin red. Con dos pares de oídos pendientes de mis palabras. ¿Qué argumentos podía esgrimir para no faltar a la verdad y al mismo tiempo satisfacer los deseos de mi madre?


Recordé el piso de Natalio. Limpio, cuidado. Cada habitación amueblada con su correspondiente televisor  para batallar contra la soledad. Y las estanterías repletas de libros… ¡Los libros! ¡Mi salvación! Natalio lee. Y un lector es un partidazo. Eso sí que es verdad. Así que rauda y veloz me lancé a enumerar las razones por las que efectivamente, Natalio podía ser un buen compañero para mi tía Julia:



TOP 7: PON UN LECTOR EN TU VIDA.


· Los buenos lectores lidian mejor con el estrés y con la soledad. Para él/ella y para ti, en este mundo que tenemos, eso es crucial.


· Un lector siempre necesita su propio espacio y su tiempo para dedicarlo a leer. Como consecuencia, tú también posees un espacio y tiempo propio en el que tu pareja lectora no te molestará.


· En general, son capaces de empatizar mejor. Los lectores entran en miles de aventuras, de historias, y de personajes. Por eso son más capaces de ponerse en la piel del otro y de crear unos lazos emotivos más profundos.


· Suelen tener buena memoria. Además de recordar las historias leídas, el ejercicio de la lectura es una medicina excelente contra el olvido de fechas especiales, por ejemplo. Y si su súper - poder no es la memoria, es posible que lo compense con alguna otra facultad: por ejemplo la cuadernofilia (lo apuntará con una caligrafía exquisita en algún tipo de libreta preciosísima con un bolígrafo/pluma/roller maravilloso).


· Aunque no sea un lector compulsivo, probablemente tendrá conocimientos generales sobre temas muy variados en relación a sus lecturas. Por eso es un compañero perfecto para eventos sociales puesto que nunca le faltará conversación.


· Ese profundo conocimiento también jugará SIEMPRE a tu favor (recuerda que, además de las novelas, hay libros de múltiples disciplinas: música, fontanería, sexo…)


· Y por supuesto, cuando pienses en un detallito con un lector (cumpleaños, día señalado, agradecimiento…) siempre sabrás qué regalarle ¿verdad?



¡Todo son ventajas! ¿Y tú, ya has puesto un lector en tu vida?

Feliz día.

La caja de marfil de José Carlos Somoza

jueves, 30 de marzo de 2017




Esta ha sido mi primera aproximación a Somoza; un autor con importante bagaje literario, premiado por crítica y público y que ostenta un componente camaleónico— ha escrito novelas de género variado también algunos relatos, guiones de cine e incluso obras de teatro—. Un currículo envidiable, vamos. Por eso esperaba mucho de esta lectura.



Pero.



Aunque en líneas generales me ha gustado la lectura (agradezco de vez en cuando una novela negra que no esté protagonizada por el consabido guardián del orden), reconozco que en más de una ocasión me he sentido totalmente desorientada en mitad de este desigual universo somociano en el que las virtudes y flaquezas de la narración se van superponiendo durante todo el desarrollo de la historia.



Lo mejor de la lectura ha sido sin duda el estilo del autor —sorprendente en este género— que hace gala de una prosa muy cuidada que en algunos pasajes me ha recordado a Tomeo. Los recursos de los que hace uso son interesantes aunque insisto, extraños para un género en el que cualquier ornamentación queda fuera de lugar. Además, curiosamente, el estilo narrativo de Somoza es uno de los elementos que, en mi opinión, sostiene el interés cuando el argumento se relaja.



Me han gustado sus reiteraciones, ese no saber a qué se refiere con ese “así era Quirós” que repite cada cierto tiempo, si a un pasado perfecto o a una suposición del destino fatal del personaje, las muestras de meta - literatura que introduce con los relatos de Soledad y esa atmósfera en ocasiones irreal, casi onírica que conjuga bien con una obra en la que el recurso de la elipsis está presente —no tengo claro si intencionadamente o no— a lo largo de todo su desarrollo.


También he disfrutado de los recuerdos, las ensoñaciones y reflexiones del investigador/matón como recurso para conocer al personaje… Pero a pesar de estos elementos interesantes, La caja de marfil me parece ante todo una novela irregular.

Comienza con ritmo de locomotora: lento y cadencioso, pero termina de modo acelerado. Quizá incluso demasiado. Los personajes, a excepción de Quirós —un detective – matón entrado en años, lo que le provee de una inusual ternura —, fluctúan entre los clichés y la superficialidad en su retrato.

Tiene algunos giros argumentales interesantes aunque otros resultan poco convincentes y resaltan como recortes mal pegados en la historia. Y los temas, a pesar de ser atractivos y variados —corrupción, violencia gratuita, bandas juveniles, el sentido de pertenencia…— pedían un desarrollo algo más profundo, pero a excepción del mundo de las películas snuff, se quedan simplemente pincelados.


Tampoco el desenlace me ha convencido, pero en este caso creo que es un tema personal. Hay algunas reglas dentro del género negro que no me importa que se rompan. Incluso en algunos casos me divierte y da lugar a nuevas líneas en este estilo de narración. Pero hay otras que me parecen fundamentales, como la concerniente al antagonista.

Para mí es necesario haberlo conocido de algún modo, que haya estado presente en la narración, sobre todo en los whodonit. Me gusta que el autor me desconcierte, que me “engañe” para dar un golpe maestro cuando se descubra al asesino. Y en esta novela, eso queda algo deslavado. Conocemos al antagonista de manera singular, por sus pensamientos y acciones, pero su figura queda muy difusa entre el elenco de personajes con los que no mantiene ninguna relación.


Según he leído posteriormente por la red creo que esta no ha sido una buena elección para iniciarme con el autor, pero la etiqueta de “novela negra” me incitó a su lectura. Por eso el autor se queda aún en la estantería de pendientes. Quizá con otro estilo termine de convencerme.



Te gustará si:



* Buscas una lectura sin pretensiones.

* Lo tuyo son los recursos literarios.

* Eres fan de Somoza.


¿Conocías a Somoza? ¿Qué novela suya me recomiendas? Te espero en los comentarios.

Feliz día.

Realidad vs. ficción: los peores criminales de la historia.

martes, 28 de marzo de 2017




Lo confieso. Me fascina analizar las lecturas en busca de patrones recurrentes: cómo se organizan las historias, motivaciones de los personajes, etc.

Lo sé, soy una friki. Y además no pienso cambiar porque me encanta y aprendo muchísimo. Te lo demostraré.

Una de las cosas que he analizado durante largo tiempo son los antagonistas. Y revisando casi un centenar de novelas negras, he encontrado que, en general, los criminales son capturados en base a cuatro motivos básicos: obviar el principio de Locard, descuidar al Gran Hermano, ser un bocazas o llevarse algún recuerdo.

Como odio los spoilers, y ya que una de las fuentes de escritura básicas para los autores de novela negra es la propia realidad, los ejemplos no serán de las novelas que he leído sino de situaciones cotidianas que han sucedido en realidad.

El primer motivo por el que en las novelas negras “cazan” al malo es que éste no tiene en cuenta el principio de intercambio de Locard. Esta ley básica de la criminalística viene a decir, que en cada contacto con una persona o lugar, siempre hay un intercambio de materiales físicos (Adn, fibras, piel, fluídos..) en ambos sentidos: el criminal deja un rastro y a su vez, se lleva otro de la escena del crimen. Estos indicios —imprescindibles en cualquier investigación—son auténticas revelaciones para dar con el culpable del delito.

Eso sí, hay algunos amigos de lo ajeno cuyas habilidades no son, digamos, muy aptas para el desempeño de su delictiva actividad y el nombre de Locard (y aquello de no dejar rastros) no les resulta muy familiar. A continuación un ejemplo donde el atracador, al robar el banco, se dejó la cartera.


















La segunda de las razones por las que generalmente se atrapa a un delincuente es porque éste no tiene en cuenta que vivimos en una sociedad en permanente vigilancia. Que a cada paso existe un dispositivo que graba a todo aquel que pasa por delante. Cajeros, cámaras de tráfico, cámaras de vigilancia de fincas, etc. Y todas ellas sin excepción son, posteriormente, los testigos para inculpar a los criminales.

Por supuesto, hay algunos que pese a conocer dónde están las cámaras y ataviarse convenientemente para cometer el delito en un lugar vigilado, demuestran … poca pericia.





El tercer lugar en el ranking es la fama. Y es que hay algunos delincuentes a los que les pierde la vanidad. Hoy día las redes sociales son lo que en épocas pasadas eran los bailes y eventos de sociedad. Vamos, que si no sales en Instagram, Facebook o Twitter no eres nadie. Y si quieres hacerte un hueco entre tanto postureo y famoseo, tienes que hacerte notar.

Pero claro, darte a conocer por haber cometido un delito, no se si es la mejor manera… Aunque algunos lo creen a pies juntillas.



Y para finalizar, el último motivo por el que los criminales suelen ser apresados es por apropiarse de algún elemento de la escena del crimen y presumir de ello como si hubiera conseguido un trofeo.


En el caso de asesinos seriales suele ser habitual que se lleven incluso partes del cuerpo de la víctima, pero no te preocupes, para no herir tu sensibilidad, el caso que te muestro, es algo mucho más intrascendente.



¿Qué te ha parecido este ranking de los peores criminales del mundo? ¿Tú también buscas patrones en tus lecturas?Cuéntamelo todo en los comentarios. Te espero.



Información e imágenes via: 20 minutos y abc.es



Feliz día

Reto 5 lineas: Marzo: Tomarla por su mano

jueves, 23 de marzo de 2017



Últimamente máximas del tipo “la justicia es igual para todos”, me hacen burbujear la sangre (y creo que no es por la llegada de la primavera). Quizá este mes —a cuenta de ser el del Día de la Mujer—, me ha pillado un poco rebeldona. Qué le voy a hacer.


Pero es que no puede ser. Cada vez hay más injusticias sociales, laborales, políticas, casos de errores judiciales, de corrupción, etc. Y por si esto fuera poco indignante además, los "inocentes" se escudan tras sentencias arbitrarias y parciales.

Por eso una, aunque aguanta en la medida de lo posible, a veces pierde la paciencia. Por muy zen que quiera ser, es inevitable que en algún momento, en vista de las diferencias en las sentencias judiciales (delitos muy graves con penas ridículas y delitos menores que se sancionan con años de cárcel) aflore ese pequeño Robin Hood que todos llevamos dentro.

Surge entonces una necesidad forzosa de hacer justicia. Aunque sea poética, aunque en el fondo no sirva de mucho porque vamos perdiendo voz y derechos casi a partes iguales y quienes ostentan de alguna manera el poder o flirtean con él, siempre salen impunes.

Pero hay algo que sí puedo hacer. Nadie puede sisarme el “derecho al pataleo”. Y Adella, este mes me ha dado tres palabras para desquitarme: estudio, edición y planeada.


Os dejo con ellas y el microrrelato de este mes. Y por si a alguien le interesa el asunto, una lectura sobre el tema (apta incluso para secundaria).



Tomarla por su mano

Arrojo la última edición del periódico en la papelera más cercana mientras recuerdo las noches en vela y los recursos inútiles. Ella entretanto, avanza risueña y despreocupada entre los frunces de su túnica blanca. Inocente, ¡Soy inocente! Una visita planeada, breve y certera antes de que llegue al estudio. Antes de que flaquee mi determinación. Venda, balanza y espada. Destino, suerte y venganza. Cierro los ojos y amartillo el arma.


Que pases un buen día. Si puedes. Si te dejan. Sí o sí.

De perdidos...¡Al libro! La lectura como terapia

martes, 21 de marzo de 2017


¿Nerviosismo, trastornos del sueño, olvidos recurrentes, bajo estado de ánimo, horarios sobrecargados? Tú lo que tienes es estrés. Bienvenido al siglo XXI.


Vivimos a una velocidad de vértigo, donde todo tiene que estar preparado para ayer y desde que nos levantamos de la cama sentimos la presión de las manecillas el reloj acechando a nuestra espalda. Este ritmo frenético a diario ha acarreado como consecuencia el concepto “multitarea” en todos los ámbitos de nuestra vida.


Pero el día solo tiene veinticuatro horas. Ni una más.

Y hay que rendirse a la evidencia.


Resulta que en realidad los seres humanos no somos omnipresentes ni tenemos el don de la ubicuidad por lo que el término multitarea a la hora de la verdad, significa un cambio vertiginoso de una tarea a otra (sin finalizar ninguna de ellas) con el consiguiente trastorno de estrés, ansiedad y falta de eficiencia tan palpable en nuestra sociedad.


Ante esta situación, allá por los noventa se comenzaron a impartir talleres de punto de cruz para ejecutivos, que no tenían otro objetivo que descontextualizar la situación estresante y rebajar el nivel de ansiedad.

Desde entonces se han explorado diferentes fórmulas para evitar que la ansiedad y el estrés saboteen nuestro bienestar. Entre ellos, hoy te propongo una. ¿Adivinas cúal?


Ajá.

La lectura.


¿Has oído hablar de los libros como medicina? Más allá de la temática que trate, una buena novela cumple con un cometido terapéutico. ¿Quieres saber por qué la lectura es curativa? Te lo explico a continuación.



Apacigua la sensación de urgencia y mejora nuestra capacidad de análisis y concentración. Cuando estamos leyendo, necesitamos enfocarnos en una sola misión: concentrarnos en la lectura para sumergirnos de lleno en la historia. Ya lo dijo Andreu Martín:

"Tenemos que tener muy claro que, en el momento en que un lector se siente en el sofá para leer tu libro, no estará en la cama con su mujer, no estará jugando con sus hijos, no estará observando una puesta de sol espectacular ni descubriendo un nuevo mundo, solo estará centrado en tu novela"


Supone un impulso positivo para la imaginación y la creatividad. Está demostrado que las historias no solo suponen un acicate para nuestro cerebro sino que además se crean simulaciones mentales que nos sirven como nuevas estructuras conductuales en nuestra vida. Es decir, aprendemos cómo enfrentarnos a diferentes situaciones en función de lo que hemos leído. Además, cuando intentas comprender una historia o a un personaje desarrollas una nueva relación con tu entorno y amplificas tu intuición.



La lectura en papel y en los e-readers (cuyas pantallas están preparadas de forma adecuada para una lectura saludable) calma los efectos de la sobrestimulación visual de los dispositivos tecnológicos. y detienen la presión que ejerce en nosotros los exigentes procesos resolutivos diarios.


Un análisis profundo y crítico de una obra, ayuda a relativizar conceptos y si además somos capaces de aplicar esos razonamientos a nuestra vida diaria conseguiremos distanciarnos saludablemente de los problemas. Por ejemplo, ¿has pensado que un libro o su autor, por buenos que sean, nunca son perfectos? ¿Y te parece que eso los hace menos trascendentes o que su obra gusta menos por ello? Al contrario. Los errores desmitifican, humanizan y hacen que surja la empatía.


Disfrutar de la lectura de una buena historia es una fuente de placer y esto repercute de manera positiva en nuestra salud. Leer como actividad placentera aumenta los niveles de tres elementos indispensables para nuestra salud mental: la dopamina (responsable de la sensación de motivación), la serotonina (asociada a la serenidad y el optimismo y directamente en relación con la concentración y la autoestima) y las endorfinas (opiáceos naturales del organismo que potencian el sistema inmunitario, mejoran el humor y promueven la calma) creando un estado de bienestar generalizado.


Pero para que todo lo anterior sea eficaz, debemos tener en cuenta unos pequeños detalles:


● Para evitar que el efecto sea a corto plazo, debemos convertirlo en una rutina o un hábito. ¿Cómo? El método más efectivo que conozco es incluirlo entre tus tareas cotidianas. Si leer es un quehacer diario más, no te costará realizarlo.


● Como señalaba anteriormente, los impulsos lumínicos de algunos dispositivos tecnológicos, perturban nuestra salud. Sobre todo antes de ir a dormir. Así que prohibido leer en la Tablet o en el ordenador antes de ir a la cama. Es más, aunque el e-book ya viene preparado para estos menesteres — tinta electrónica y nivel lumínico adecuado— te recomiendo que si puedes, leas un buen ejemplar en papel.


● Y finalmente, con el fin de centrarse en realizar una sola tarea, cuando leas no pongas música de fondo o la televisión (al menos al principio). Únicamente está permitido el ruido blanco porque está demostrado que ayuda a la concentración.

¿Y tú, sufres de estrés o ansiedad?¿Has puesto en marcha alguna fórmula para lidiar con ello? Te espero en los comentarios. Soy toda oídos.

Feliz día

La caricia de Tánatos de Maria José Moreno

jueves, 16 de marzo de 2017




Hay heridas cuyas cicatrices son profundas y se alargan en el tiempo. Son huellas invisibles, inmateriales, cuyo relieve no queda expuesto a la intemperie sino que solo son perceptibles por quienes están acostumbrados a lidiar con ellas o quienes lo han vivido en su propia piel.


La violencia muda, el maltrato psicológico, se refleja en esta novela negra —que yo calificaría de thriller —y pone de manifiesto nuestra incapacidad para romper con las cadenas emocionales que nos unen a los maltratadores y los ámbitos —por desgracia tan comunes — en los que surgen estas insalubres relaciones.


La historia gira en torno a la figura de una psiquiatra, Mercedes y cuanto le sucede a nivel personal y profesional. En el momento en que la conocemos cada una de las parcelas de su vida está en un instante decisivo.


Por una parte, a nivel familiar, tiene una relación poco afectiva con su madre —quien se empeña en comportarse de manera crítica y minusvalora cada intento de acercamiento que ella emprende—, que a ella le gustaría reparar.

Tampoco las cosas en el amor le van demasiado bien. Después de una experiencia dramática en el pasado con su novio de toda la vida, ahora se escuda en el trabajo y evita de esa manera enfrentarse con la realidad. Tiene miedo. Miedo de que le hagan daño de nuevo, pero quiere salir de ese bucle y cuando conoce a Miguel, cree que es el momento de enfrentarse a sus temores y darse una oportunidad.

Sin embargo también Miguel tiene sus propios demonios, y esta relación no va a resultar un camino de rosas.


En su vida profesional, en cambio, Mercedes es brillante. Inteligente, empática e intuitiva, conoce bien la psique humana y la forma de ayudar y rehabilitar psicológicamente a los pacientes que acuden a su consulta. Entre ellos está Marina, una mujer joven y atractiva con la que mantiene una estrecha relación ya que le ha ayudado a salir de una espiral de malos tratos físicos y psíquicos. Parece que ya está preparada para rehacer su vida y de hecho, ha conocido a alguien especial. Marcos. Un hombre, en opinión de Mercedes, demasiado perfecto que despierta un recelo intenso en la psiquiatra.


Mª José Moreno hace gala en La caricia de Tánatos de toda su destreza profesional y nos deja unos personajes con un calado psicológico exquisito. Me parece especialmente reseñable la figura de Marcos donde podemos acceder a los pensamientos más profundos y característicos de un abusador psicológico.

Este personaje es un tipo posesivo y dominante. Atractivo y con cierto grado de autoridad en su vida profesional, no duda en tiranizar y ridiculizar públicamente a quien pueda demostrar que ha cometido algún error.

Revestido de una inocente piel de cordero, Marcos es un depredador emocional que socava la autoestima de Marina y la hace dudar de si misma y permanecer totalmente dependiente de los gustos y las necesidades de él. Escalofriante.


Aunque no solo me ha gustado el arco dramático de los personajes (al final de la novela todos han cambiado y crecido de forma positiva o negativa), también me ha convencido el estilo narrativo y personal de la autora que se diferencia bastante de mis lecturas anteriores donde el punto de vista no era en primera persona y la historia estaba más centrada en la acción que en los personajes.


Me ha parecido especialmente interesante el buen manejo de la anticipación —el lector siempre va medio paso por delante del protagonista y está a la expectativa de las reacciones de éste— como recurso central para crear intriga y tensión. Aunque es también un arma de doble filo porque el lector anticipa también el desenlace (aunque la resistencia interior a que ocurra lo que estás temiendo hace que continúes leyendo pese a todo).


También es un acierto el vocabulario sencillo (excepto algunos términos clínicos) y la profusión de diálogos, que hace la lectura ágil y liviana pese a sus más de quinientas páginas.


Y si he de poner algún pero, sería quizá la excesiva amabilidad en algunas situaciones y diálogos. Imagino que la autora ha querido restar dureza a una situación dramática de por si, pero esta acción ha ido en su contra y hay pasajes en los que esta benevolencia le resta verosimilitud a la historia.


En definitiva, una primera entrega de una trilogía que bucea en el mal no como una enfermedad sino como algo perverso e inherente a algunos seres "humanos" que no aceptan al otro como persona sino como objeto para la consecución de sus propios objetivos tal y como explica aquí la autora.



Te gustará si:

· Buscas empatizar con los personajes de las novelas.

· Te interesan los personajes con profundidad psicológica.

· Lo tuyo son las novelas con alma de thriller psicológico negro, negrísimo.

Con esta reseña inauguro la lista de las #autorasnovelanegra. ¿Y tú, te animas?¿Conocías a la autora o la Trilogía del Mal? Cualquier cosita, ya sabes...En los comentarios.

Feliz día.


Una de momenticos incómodos: La preguntita.

martes, 14 de marzo de 2017



Yo es que soy muy de "momentos", como ya dije con los cuarenta momenticos. Hoy traigo otro más: El de la preguntita incómoda tipo "¿De dónde vienen los niños?¿Por qué se dice “luna llena”?¿Llena de qué? ¿Porqué a Clark Kent le basta con unas gafas para ocultar su identidad?"



Y es que hay cosas que haces con gusto y aunque parecen fáciles (porque las consigues realizar con cierta soltura) no lo son, ¿verdad? Y si no, que levante la mano a quien no le hayan preparado en algún momento una envolvente del tipo… tú que manejas bien (insertar aquí cualquier habilidad cuasi básica tipo programar los canales de televisión, etc), ¿qué tal si… (¿bajas al segundo piso, donde Natalio, pobrete el hombre que vive solo —cara de congoja de tu madre que apela a toda tu sensibilidad— y no se apaña con los canales? Anda, ve y le echas un vistazo a su televisión. Total, a ti te va a llevar un suspiro…. )?



Y tú, alma cándida, bajas al segundo pensando que por muy antigua que sea la tele y aunque te cueste un rato programar todos los canales, dejarás a tu madre y al pobrete Natalio más contentos que unas pascuas, y a tu amigo Pepito Grillo bailando la Macarena ¿verdad? ¡Que no es para tanto!

Peeero resulta que al final nuestro amigo Natalio, el soltero solitario entradito en años tiene telefilia. Tachán. Y resulta que en su piso, cada habitación tiene una caja tonta, y lo que te iba a llevar diez minutitos de nada, se convierte en tres horas largas, pero larrrgas…



En fin, a lo que iba, que me pierdo por los andurriales., seguro que en más de una ocasión os han hecho una preguntita envenenada de estas, ¿verdad?



En mi caso una de las top ten es: Y tú que lees tanto, ¿qué me recomiendas?



¡Ay!



Entonces me entran, como a la Nothomb, Estupor y temblores porque si bien es relativamente sencillo hacer alguna sugerencia literaria, lo difícil es que esas recomendaciones sean acertadas. Así que si quieres triunfar con una buena propuesta literaria, te dejo (según mi experiencia) tres sencillos pasos para conseguirlo.



1.  Pregunta acerca del estilo, tema o género que le gusta.

  o Problema básico: Puede que no conozcas el autor del que te habla o que tus conocimientos acerca del género que te habla sean escasos.
            ▪ Solución rápida: Se honesta siempre. Si no tienes ni idea del género o no conoces al autor, dilo. No importa. Pide un poquito de tiempo para dar con una sugerencia adecuada. Tómatelo con calma. Con paciencia y una búsqueda rápida en San Google puedes encontrar información adecuada y en muchas ocasiones algún autor al que has leído y que ha flirteado con el género en cuestión. De esa forma puedes hacerte una idea de sus gustos y proponerle algo afín o cercano.

o Otros conflictos: Cuando la respuesta es muy tibia y no te da muchas pistas, prueba a indagar de otra forma. Por ejemplo, pídele que te cuente la última película que le entusiasmó (muchas de ellas están basadas en libros) o la última lectura que le emocionó. Estas dos pequeñas notas pueden darte la pista adecuada.



2. Para poder dar una buena recomendación es importante que tu abanico de lecturas sea bastante amplio. Como lectora te enriquecerá salir de tu zona de confort y probar lecturas de otros géneros. Y como escritora, sobra decir que es algo imprescindible.

o Problema básico: Memoria tipo “pez naranja”. Bueno, no se me alarme el personal. Cuando el número de lecturas es elevado lo habitual es no acordarse al dedillo de cada una de ellas. Pero como en todo, para este problemilla también hay una buena solución.
  •  Solución rápida: Mantener un buen registro literario de lecturas. Ya sabemos que la memoria es caprichosa y bastante puñetera. Puede que un lugar como Goodreads (o si eres más de bolígrafo y papel con un Diario de lecturas) en el que puedas apuntar lo más característico de las novelas que vas leyendo te ayude a recuperar en un momento dado el título de esa novela que quieres recomendar.


3. Feedback. Tan importante es hacer una buena recomendación como recibir las impresiones tras la misma. Yo creo que este es un punto fundamental. Saber si he acertado o si por el contrario no lo he hecho me sirve para afinar más en las futuras recomendaciones. Además, es un punto de partida para hablar sobre libros y conocer otro tipo de lecturas. Quien lee y pide una recomendación, probablemente tenga ganas de recomendar también sus aciertos lectores. Y eso es muy enriquecedor. De hecho, gracias a este último paso he descubierto autores y libros realmente interesantes que de otra forma no hubiera conocido.

¿Te ha parecido útil? ¿Y tú, qué método utilizas? Te escucho atentamente en los comentarios.
Feliz día.

Como una extraña de Rachel Abbot

jueves, 9 de marzo de 2017



El cuerpo me pedía marcha. Una lectura vertiginosa y entretenida con mucha intriga. Y encontré Como una extraña de Rachel Abbot, una novela que prometía concederme cuanto deseaba.


La historia comienza con un accidente en el que pierde la vida la esposa de David Joseph y en el que, por si esta fuera poca desgracia, también su hija de seis años desaparece en misteriosas circunstancias. Afortunadamente, años después consigue rehacer su vida con Emma y ambos tienen un bebé: Ollie. Pero el pasado vuelve a tocar a la puerta cuando un día aparece por sorpresa una chica en mitad de la cocina. Su presencia infantil suscita en Emma a partes iguales inquietud y compasión.

Además, su sorprendente aparición coincide con el descubrimiento del cadáver de una chica de unos doce años. Mientras se investiga la identidad de ambas muchachas, el inspector Tom Douglas intenta desentrañar quién está detrás del asesinato y bregar con algunos aspectos sin resolver de su pasado.


Aunque algo previsible en su argumento, la historia es muy adictiva y se lee casi del tirón. Mantiene la expectación del lector con bastante soltura hasta la mitad de la novela, cuando la intriga decae un poquito y la tensión disminuye. Pero es un asunto que resuelve la autora con bastantes tablas (no en vano este es, si no me equivoco, el cuarto volumen de la saga) entrelazando los hilos argumentales con mayor profundidad según se desarrolla la historia.


Como buen thriller psicológico, Como una extraña profundiza en las emociones y sentimientos de los personajes creando gran empatía entre el lector y los protagonistas de la novela en la que Rachel Abbot refleja el Mal —encarnado en la violencia, los chantajes, la trata de niños y el sentimiento de culpabilidad — en una amenazadora realidad que pone los pelos de punta.


Todos los personajes principales están tratados de manera correcta y verosímil (a pesar de algún rasgo arquetípico en la figura del inspector) ya que muestran en su carácter las luces y sombras propias de cualquier perfil psicológico real.


Si algo he de destacar es la sensación de congoja e inquietud que me ha acompañado a lo largo de la lectura. No se si es porque soy especialmente sensible al tema de los niños y aquí en el cariz que toma la trama la infancia se ve comprometida por circunstancias aterradoras o si sencillamente la autora ha sabido reflejar de manera magistral un ambiente cargado y con abundantes pasajes realmente espeluznantes. Quizá sea una mezcla de ambas.


Lo cierto es que en esta novela autoconclusiva ha cumplido con mis expectativas de entretenimiento a pesar de algunos momentos excesivos.


Te gustará si:


  • Quieres una lectura trepidante y entretenida.
  • Eres fan de los thrillers psicológicos
  • Lo tuyo son las intrigas y giros inesperados.



¿Conocías a la autora o la novela? ¿Qué opinión te merecen? Te espero un poquito más abajo, en los comentarios.



Feliz día.

Sin fajas y a lo loco: celebremos el 8 de marzo.

martes, 7 de marzo de 2017




No se me espante el personal, que no me ha dado el siroco ni este blog se ha convertido en un antro de desmelene, vicio y descoque total. No. El asunto de la faja va por otros derroteros.


Hace meses, a raíz de la polémica que desató el desafortunado texto de una faja, mi librera de cabecera decidió deshacerse de tamaña estrechez literaria y desde entonces sus ejemplares tienen la libertad necesaria para brillar por si mismos sin falta de bandas compresivas sexistas. Una buena solución, ¿no crees?






Pero aunque me escueza — algo ha llovido desde que C. K Chesterton afirmaba que la novela negra solo podía ser escrita por hombres —, hoy por hoy debo reconocer que el mundo de los libros es uno en los que más se refleja la desigualdad entre hombres y mujeres. También en cuanto a las autoras de novela negra. Sobre todo en relación a la visibilidad.



¿Por qué?



No es porque haya un minúsculo nicho específico enfocado a una literatura femenina. O al menos yo me niego a creer y a fomentar esta patraña aunque acepto de buen grado que hombres y mujeres reflejan el mundo desde sus propias experiencias (y, evidentemente, estas sensaciones matizan sus escritos).


Pero en este tema también aparecen más interrogantes. ¿Las mujeres escribimos menos? Creo que no. Pienso que el acto de escribir no es una cuestión de género. Entonces, ¿se nos lee menos? Tampoco me parece que este sea el motivo. Pienso que hay otras razones por las que elegimos una u otra lectura más allá de si quien empuña la pluma o aporrea las teclas es un hombre o una mujer.


Entonces, me pregunto…¿Existen los estereotipos de género literario? Sí. Y así lo demuestran a través de los años las iniciativas de Charlotte Brontë o J.K Rowling, quienes enmascararon su identidad para evitar una etiqueta de género que les dificultara su inclusión en el mundo de las letras.


Así las cosas, y aunque huyo de los extremos ideológicos, de la ridiculez de los esperpentos en el lenguaje (lo de miembras me enerva) y de la mal llamada discriminación positiva (ehmm ¿nadie se ha dado cuenta de la definición de la primera palabra por muy “positiva” que sea la segunda?), creo que hay algo que sí puedo aportar para conseguir un paso más hacia la igualdad y que va directamente relacionada con una última duda.


¿Se publican menos obras de mujeres? Pues sí. En vista de la cantidad de ejemplares de los estantes de cualquier biblioteca o librería puedo afirmar que el porcentaje de féminas entre los volúmenes es sensiblemente menor. Lo que no sé es si esta situación obedece a decisiones editoriales (me temo que sí) o a alguna otra razón que se me escapa.


En todo caso, soy una tía positiva y creo que todo esto puede cambiar. Porque en términos de visibilidad, cada una de nosotras puede hacer una pequeña aportación (leer, comprar, recomendar, elaborar desideratas para las bibliotecas…) para mejorar la situación de las escritoras.


Por mi parte, y en relación con la temática del blog, durante todo este año me propongo leer, reseñar y recomendar al menos una novela negra al mes escrita por mujeres. Y ya puestos, ¿por qué no? barreré para casa: escritoras españolas.


Dejo a continuación un esquema que iré rellenando con los nombres y títulos de las novelas negras que vaya leyendo y reseñando a lo largo de los próximos doce meses.



1. La caricia de Tánatos de Maria José Moreno.

2. Las niñas perdidas de Cristina Fallarás.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

11.

12.



Y para darle la relevancia necesaria, ¿se te ocurre un hastag con el que podamos compartir la iniciativa en redes sociales? ¿ #autorasnovelanegra ?¡Dímelo en los comentarios, por favor!


Ah! Para ponerlo aún más fácil, por si te apetece secundar la idea, dejo a continuación un listado —no se me enfade el personal, por favor, soy consciente de que hay muchas más— con algunas autoras de novela negra.

  1. Maribel Medina.
  2. Susana Hernández.
  3. Maria Oruña.
  4. Ana Bolox.
  5. Dolores Redondo.
  6. Reyes Calderón.
  7. Eva García.
  8. Rosa Ribas
  9. Alicia Gimenez Barlett
  10. Mª José Moreno
  11. Cristina Fallarás
  12. Susana Rodríguez.
  13. Empar Fernández
  14. Estela Chocarro.
  15. Nieves Abarca
  16. Berna González Harbour.
  17. Mercedes Castro.
  18. Yanet Acosta
  19. Teresa Solana
  20. Vanessa Monfort
  21. María Zaragoza
  22. Lourdes Ortiz

( He omitido conscientemente los títulos de sus novelas para que cada cual elija aquella que más le atraiga, pero he pensado que aquellas autoras que ya he leído y sobre las que tengo alguna reseña, pueden guiar un poquito tu elección, así que pinchando sobre algunas de ellas puedes acceder a la reseña de una de sus novelas.)


¿Qué te parece? ¿Te unes? ¡Espero que sí!

Feliz día.

El asesinato de Pitágoras de Marcos Chicot

jueves, 2 de marzo de 2017



Polémicas aparte y a raíz de los resultados del último Premio Planeta, he recordado un libro que llevaba bastante tiempo haciéndome ojitos desde la estantería: El Asesinato de Pitágoras, de Marcos Chicot.


Nos encontramos en el año 510 A.C, en la comunidad pitagórica ubicada en Crotona, donde el anciano Pitágoras comienza a valorar la necesidad de nombrar a un discípulo que continúe con su labor y extienda sus conocimientos a otros lugares.

Para ello se reúne con su círculo de confianza (formado por seis maestros superiores) entre los que elegirá a su sucesor. Pero en esa reunión uno de ellos, el que parecía más idóneo para el puesto, muere asesinado. Poco tiempo después, otro de los maestros también es ajusticiado, por lo que Pitágoras reacciona y hace llamar a Akenón, un investigador egipcio que pese a sus maravillosas habilidades, necesitará de la ayuda de Ariadna para poder descubrir quién ha asesinado a los maestros y desenmascararlo antes de que consiga destruir cuanto ha logrado Pitágoras.



Desde el inicio de este thriller histórico con matices negros hay algo que llama la atención: la exquisita documentación de la novela. No en vano esta labor le llevó al autor dos largos años en los que se centró en investigar y reunir hechos relevantes de la época y detalles biográficos de algunos personajes históricos que posteriormente ha trasladado con gran acierto a la novela.



Como bien explica el autor en la Carta a los Lectores, muchas de las anécdotas que relata el libro (y que él ha adaptado con gran maestría creando una realidad ficcionada totalmente verosímil) son reales, al igual que gran parte del elenco de personajes que desfilan por las más de seiscientas páginas de la novela.



Pero no hay que dejarse engañar por la extensión del libro. Su lectura (excepto en algún pasaje bélico al que creo que le sobran páginas) es ágil debido a la brevedad de sus capítulos y al vocabulario sencillo. También la profusión de diálogos hacen de esta una lectura ligera en la que los cliffhanger que cierran la mayor parte de sus capítulos toman un gran protagonismo.


El autor trenza con gracia tres hilos argumentales (las intrigas políticas, el hilo romántico y la propia investigación) y los utiliza con talento para presentar un racimo de temas muy interesantes. No faltarán entre las páginas de El Asesinato de Pitágoras los dilemas morales, la amistad, el amor, el tratamiento de la igualdad / desigualdad de género, la violencia sexual y por supuesto las matemáticas.



He de reconocer que la explicación de las nociones pitagóricas en la novela —como los números enteros, el pentáculo, el número Pi o el teorema de Pitágoras —me imponían respeto porque pensaba que podían ralentizar la lectura (e incluso ser una razón para dejarla), pero una vez más, Marcos Chicot ha demostrado su faceta más didáctica y nos ha brindado de manera cercana y entendible (al menos en su mayor parte) los conceptos pitagóricos necesarios para comprender la trama.


Pero el autor no solo demuestra su destreza didáctica entre las páginas de la novela, sino que también lo hace en la caracterización de los personajes en los que ha volcado sus conocimientos de Psicología Clínica con gran acierto.


Entre todos ellos, llama la atención la figura de Pitágoras, que Marcos presenta de manera indirecta en muchas ocasiones dando lugar a que conozcamos su personalidad desde la opinión que suscita en otros personajes.

El enfoque es curioso y efectivo, pero también es notable que gracias a este recurso podamos establecer ciertos paralelismos entre la figura del filósofo y la de Jesucristo.


Una lectura entretenida y amena, en definitiva, en la que se siente el arduo trabajo entre bambalinas y cuyo resultado se degusta con agrado.


Te gustará si:

  •  Eres fan de las novelas bien documentadas.
  •  Sientes especial interés por la figura de Pitágoras o por las matemáticas.
  •  Te atraen los misterios del tipo Whodunit.

¿Y tú? ¿Conocías al autor? ¿Te interesan los thrillers históricos con tintes negros? ¡Te espero en los comentarios!

Feliz día.

Conociendo a... Ana Bolox

martes, 28 de febrero de 2017



Cuando puse en marcha esta sección mi objetivo era demostrar —un poco al estilo Obama— que sí, que se puede. Tú puedes ser una persona normal, con un trabajo “nutricional” y al mismo tiempo escribir y publicar tus obras.

Qué duda cabe que todos compartimos la misma meta, poder vivir de aquello que escribimos, pero es realmente difícil.

Sin embargo ejemplos como el que os traigo hoy, me traen esperanza. Mucha.

Ana Bolox es docente y he tenido la gran suerte de ser alumna suya en el Taller de Novela Negra del que os hablé aquí. Pero además es una mujer entregada a su pasión. La escritura inunda todo su entorno y se nota.


No solo ha escrito y publicado “Aracne y la muerte vienen a cenar” (la primera novela de la saga Carter & West) con éxito sino que además es una mujer osada y se ha atrevido a enrolarse en diferentes aventuras de las que “La librería a la vuelta de la esquina” o su última colaboración en la Plataforma MOLPE son una pequeña muestra de lo que esta gran escritora es capaz de hacer.



Una gran autora con muchas cosas interesantes que contar… ¿Me acompañas en la entrevista?





Entrevista a Ana Bolox


1. ¿Cómo se te ocurrió la idea para Carter &West? ¿Qué te inspiró?

Por pura casualidad. Escribí dos relatos detectivescos, “Destino inexorable” y “La muerte viene a cenar”, que ahora forman parte del primer libro de Carter & West, pero que no tenían nada en común, y, al acabarlos, se me ocurrió una relación entre ellos. Sin pensarla. Simplemente, apareció. Y, a partir de ahí, nacieron estos dos personajes y la idea de una serie de novelas policíacas protagonizadas por un inspector del Yard y una mujer apasionada de las novelas detectivescas y con demasiada curiosidad.



2. Partías de la base de una serie de relatos y sobre ella construiste tu novela. ¿Es fácil o difícil crear una historia larga desde la base de unos relatos? ¿Es más recomendable comenzar "de cero" o crees que es mejor modificar algo que ya tienes ideado?

Creo que es mucho más fácil partir de cero, pero cuando se trata de una novela. Quiero decir, estoy a punto de publicar “Quadrivium”, la segunda entrega de Carter & West. Es ya toda una novela y la tenía terminada desde hace tiempo, pero cuando llegué al final no me convencía, así que me puse a pensar y la bombilla acabó por encenderse: tenía que cambiar al asesino. De modo que he tenido que reescribir toda la novela. Una tarea que me ha resultado muy difícil.

Sin embargo, partir de dos relatos escritos en mil palabras (se trataba de un reto) y, a partir de ellos, construir dos “novellas” no fue ni la mitad de difícil que el caso anterior. Todo lo contrario, supuso un gran placer



3. Como autora, ¿Qué parte disfrutaste más de la novela y con cuál sufriste lo indecible?


Disfruto mucho las partes en las que los dos personajes discuten sobre el caso y, entre medias, se van lanzando sus puyitas. Es algo que me divierte muchísimo.

En cuanto a lo que me hace sufrir lo indecible es, por una parte, la voz narrativa (uuffff) así como las partes descriptivas, y, por otra, encajar todos los detalles para que cuadren al final. Aunque esto, más que sufrimiento, lo definiría como reto. De hecho, cada vez que doy con la solución para uno de esos detalles siento un subidón J



4. En “Aracne” y “La muerte viene a cenar” retomas el estilo clásico de las novelas de detectives, muy al estilo de la Gran Dama del Crimen. Pero sé que también eres una gran lectora así que me gustaría saber ¿Qué autores o libros te han influido más como escritora?

En cuanto a mi interés por la novela policíaca, Agatha Christie, desde luego, pero mis primeros pinitos, más o menos interesantes, como escritora los di de la mano de Pérez Galdós. Fue una especie de amor platónico y me influyó muchísimo.

Antes de él, en mi preadolescencia, las novelas de capa y espada creo que también influyeron de algún modo (y no me refiero al aspecto formal).

Y por supuesto los tebeos. Estoy segura de que dejan sentir su influencia en lo que escribo, o al menos en la manera en que lo concibo.

Luego, he leído tanto y tan variado que supongo que cada una de las lecturas por las que he pasado ha ido dejando su granito de arena.



5. Uno de los elementos que más me ha gustado de “Aracne” y que enumero en la reseña, es la naturalidad con la que los detalles nos trasladan al escenario de la historia, recurso que denota un gran trabajo de documentación. ¿Cómo has investigado una cultura diferente, una época distinta?

Una cosa que tengo muy clara al escribir este tipo de historias es que debo incluir detalles de la época, así que suelo leer qué ocurrió en aquel periodo y, a partir de ahí, surgen ideas que luego introduzco en la novela.

Por ejemplo, en el caso de “La muerte viene a cenar”, mientras investigaba descubrí que ese año se presentó el bikini en la piscina Molitor, en París, y aproveché la información para dar un detalle específico del momento en que ocurre la historia, pero también para mostrar un aspecto de la personalidad de Kate West.

Mientras investigaba para “Aracne”, por ejemplo, descubrí que en febrero de 1946 hubo una gran nevada en Londres, al mismo tiempo que tenía lugar una huelga en los Docklands que casi deja desabastecida la ciudad, así que aproveché esa información para, como en el caso anterior, situar la historia y ya, de paso, darle un toque natural a la ambientación.

Por lo demás, el mundo inglés es algo que conozco bastante bien, así que no me cuesta demasiado introducir detalles que den vida y colorido a las historias. Eso sí, no dejo de anotar cada detalle nuevo que conozco acerca del país. Tengo un cuaderno dedicado entero para ello y de ahí surgen muchas ideas.



6. Además de escritora, también gestionas tu blog de autora... ¿Cómo concilias tu vida laboral con el oficio de escribir? ¿Tienes un horario establecido o unas palabras mínimas al día?

Lo tenía, sí. Me levantaba temprano todos los días y escribía antes de marcharme al trabajo. Últimamente, por cuestiones de salud, más bien de agotamiento físico, no lo estoy haciendo (y lo nota mi escritura, para mi desgracia), así que tengo que buscar otros momentos, normalmente por la tarde, cuando vuelvo del trabajo, pero no es lo mismo. Espero poder retomar ese hábito pronto, porque es mágico J


7. ¿Qué opinas del mundo editorial actual? ¿Qué opción es la mejor para un autor novel según tu punto de vista: autoedición, crowdfunding, editoriales...?


Yo he cedido los derechos de Carter & West (excepto en formato electrónico del primero de ellos) a una editorial. ¿Por qué? Porque quería conocer ese mundo desde dentro.

Sin embargo, creo que lo mejor que puede hacer un autor es tocar un poco los dos palos. Ana González Duque aboga por lo que ella llama el escritor híbrido, es decir, aquél que publica con una editorial parte de su obra y autopublica otra. En principio, estoy bastante de acuerdo con ella, y eso es lo que quiero hacer. Carter & West, al menos los dos primeros volúmenes, los publicará Medianoche editorial, pero la próxima serie que voy a sacar, “Las cosas y casos de la señora Starling”, la voy a autopublicar, de manera que sea yo la única que decida qué es lo que se hace con ella.



8. ¿Qué crees que buscan los lectores que se acercan al género cozy? ¿Crees que es un subgénero con buena salud?

Respecto a la primera pregunta, creo que el lector cozy busca introducirse en un mundo en el que el que la hace, la paga. Un mundo que un asesinato ha vuelto del revés y sumido en el caos, pero que gracias a los esfuerzos de un detective recuperará la armonía. Las novelas cozy tienen ese trasfondo del Bien que siempre gana al Mal, y en un mundo como éste, tan terrible en ocasiones, una historia detectivesca al estilo clásico en el que siempre se acaba haciendo justicia es un bálsamo lenitivo para el espíritu.


Y con respecto a la segunda pregunta, creo que sí, que los aficionados al cozy tenemos suerte y el género continuará con nosotros mucho tiempo. Las personas que se acercan a él han sido grandes lectores de historias cozy y probablemente han devorado las obras de los grandes maestros. Para nuestra desgracia, llega un momento en que lo hemos leído todo y entonces nos lanzamos a la búsqueda de nuevos autores que escriban lo que buscamos. De modo que siempre habrá demanda para este tipo de historias.



9. Se de buena tinta que ya estás inmersa en el proceso editorial final de Quadrivium, la siguiente entrega de C&W ¿Puedes contarnos algo de ella?


Claro J “Quadrivium” va a ser ya una novela hecha y derecha (de he hecho, me está saliendo más larga de lo que quería). Hay en ella más personajes, subtramas y, a diferencia de “Aracne” y “La muerte viene a cenar”, que se desarrollaban en Londres, “Quadrivium” tiene lugar en la campiña inglesa. Es una historia de venganza, pero también maquiavélica. Aunque, por supuesto, cuenta con su puntito romántico y humorístico.



10. Por último, al ser una escritora independiente, me gustaría conocer qué importancia concedes al contacto con tus lectores en las redes sociales. ¿Tienes alguna favorita donde pueden encontrarte?


Me gustaría tener más del que tengo y es algo que debo mejorar, aunque no sé muy bien cómo hacerlo. Creo que el contacto entre un escritor y sus lectores es fundamental, no sólo en el proceso de aprendizaje, porque de sus opiniones se obtiene muchísima información, sino también desde el punto de vista personal. Escribir es una tarea muy solitaria, de modo que entablar relaciones con los lectores es algo que da mucha vida al escritor.

¡Lectores de C&W, contadme cosas! J Podéis encontrarme en Twitter y en Facebook. Paso con frecuencia por allí y me encantará hablar con vosotros.




BIOGRAFÍA BREVE:



Ana Bolox es licenciada en filología inglesa. Ejerce como profesora de idiomas, español e inglés, y ha trabajado como traductora de textos científicos. Es editora de su propio blog, Detrás de un escrito, y escritora de novela policíaca, aunque no le hace ascos a otros géneros. Acaba de publicar su primer libro de ficción, una serie policíaca que lleva el título genérico de Carter & West, que se desarrolla en la Inglaterra de la posguerra, y en breve comenzará a publicar libros sobre técnicas narrativas. Forma parte del equipo de redacción de la revista MoonMagazine, en la que, además de su tarea como redactora, se hace cargo de una sección fija, dentro del Club Literario, titulada Construye tu novela con Ana Bolox. Participa, además, y colabora activamente en blogs relacionados con el mundo de la escritura.

No solo de pan vive el hombre: mini reseñas de Hilary Mantel y Slawomir Mrozek

jueves, 23 de febrero de 2017




Dice Ana González Duque —y de esto sabe un rato largo—, que en un blog de temática concreta —en este caso el género negro—, debe tratar (más o menos en exclusiva) de los diferentes aspectos de esa materia. Ella lo lleva a cabo en su blog y lo hace realmente bien (a las pruebas me remito: tiene una comunidad fiel y su página es un referente en fantasía). Pero yo, que soy una rebelde, una vez más voy a desmarcarme.

¿Por qué?

Ana, ya perdonarás, pero no solo de pan vive el hombre. Yo no leo solo género negro del mismo modo que no como únicamente rosquillas de anís (con lo que me gustan). Y creo que es enriquecedor también mostrar un poquito de otro tipo de lecturas (por eso también suelo preguntar en las entrevistas a los escritores qué leen, y generalmente la respuesta es bastante sorprendente porque no se ajustan únicamente al género que escriben). Eso sí, te haré caso porque no les prestaré la misma importancia que a las lecturas negras; las agruparé y dejaré una pequeña opinión. De ahí estas dos mini reseñas de hoy.

Que Ana me perdone.






Creo que los once relatos de El Asesinato de Margaret Thatcher no son suficientes para descubrir por completo a Hilary Mantel, la ganadora de dos Booker Prize, si bien es cierto que es un acercamiento prometedor.

Rebosantes de flema británica, todos tienen como hilo conductor una voz femenina y una prosa directa, cruda en muchas ocasiones y realmente efectiva. Cada uno de ellos presenta un tema diferenciado aunque todos comparten una misma gama de personajes desamparados o de circunstancias inquietantes ante las que el lector, en muchas ocasiones se siente descolocado o impotente.

Las sensaciones que transmite la lectura son palpables y consiguen pellizcar al lector dejándole un poso de desasosiego y angustia que te acompaña aún cuando se cierra la tapa del libro.

Sin embargo, pese a que en líneas generales me han gustado, considero que los relatos son desiguales en su factura. Algunos me han parecido extraordinarios, otros —sin ir más lejos, el primero— sencillamente, no me han llegado.

Destacaría cuatro por diferentes motivos. Dos de ellos —La escuela del inglés y El corazón falla sin avisar— por el punto de vista innovador de la escritora en la temática elegida (maltrato y anorexia). El tercero, Vacaciones de Invierno, es un relato de intriga al que me ha sido imposible resistirme y que plantea de fondo un interesante dilema ético. Y finalmente el cuarto— El Asesinato de Margaret Thatcher—, es un relato bien construido en el que la escritora realiza un exquisito ajuste de cuentas con un personaje histórico al que no tiene ningún afecto.

Lo mejor: Algunas de sus metáforas y su narrativa estética.

Lo peor: La desigualdad estilística entre los relatos.


Puedes echarle un vistazo al comienzo del libro aquí :







En este caso el descubrimiento viene de la mano de mi estupenda librera de cabecera y su “cata a ciegas”. Compré el libro apenas sin saber nada de él, ni tan siquiera el autor y reconozco que una vez abierto el paquetito, Slawomir Mrozek tampoco me sonaba de nada.

Tabula rasa.

Perfecto para evitar expectativas que luego puedan venirse abajo. Este pequeño libro compuesto de treinta y cuatro mini relatos —que a veces parecen meras anécdotas—, me ha parecido ideal para esos “ratitos muertos” en el autobús, metro…Pero ojo, porque más allá de su humor y su apariencia sencilla y superficial, estos pequeños relatos dan para reflexionar bastante. Fluctúan entre el surrealismo y la crítica social regada de humor en todas sus variantes. Encontrarás aquí ironía, cinismo, humor negro, sarcasmo…A elegir.


Y puestos a ello, destacaría Una nueva vida donde se pone de manifiesto nuestra extraordinaria capacidad para procrastinar, El transbordo por su interesante doble lectura, Juego de Azar por reflejar una vergonzosa situación laboral de máxima actualidad con un finísimo humor, El misántropo que refleja las peligrosas consecuencias que puede acarrear el acatar las normas y El expreso nocturno —un relato con alma de anécdota—que me ha recordado a las andanzas y acciones de alguien muy querido para mí.


Cuéntame, ¿conocías a estos autores'¿te gustan las mini reseñas? Te espero en los comentarios.
Feliz día.